No todo es “militancia” … Ante la llegada de la minería, es natural que la gente sienta temor y desconfianza … es gente que necesita ser contenida, informada, escuchada… y es nuestro trabajo generar el diálogo, abrir canales de participación y establecer la confianza. Con la gente de buena fe se construye la minería BIEN HECHA.
POR QUÉ SE OPONEN?... II – Pensamiento acientífico
POR QUÉ SE OPONEN?... III – Ecofascismo
UTOPÍA II, mito ambientalista y subdesarrollo
UTOPÍA IV, progresismo y antiminería…
UTOPÍA V: el mito ambientalista, una peligrosa seducción
COLOMBIA: ¿Porqué marchan los antimineros? - VERSIÓN II
“Hoy también la modernidad asusta y fragmenta; tal vez aún más que antes, de tan rápida, cambiante, invasiva, global que se ha vuelto. Hoy, también, sube la demanda de unidad, seguridad, estabilidad. ¿Y qué tranquiliza más que la unanimidad y la homogeneidad, que vivir en un fascio? De ahí la vaga sensación de déjà vu que se cierne sobre nuestros tiempos. Con una gran novedad: si alguna vez las religiones se apoyaron en partidos e ideologías para intentar restaurar el Reino, hoy es al revés: partidos e ideologías débiles prometen el Reino apoyándose en las religiones”.
“Se explica así el clima apocalíptico que nos rodea, típico de las épocas religiosas que Nicolás Berdiaeff describió en su momento: clima atravesado por vientos redentores. Lo nutren utopías antimodernistas y fantasías milenaristas, nostalgias pauperistas e intolerancias chovinistas. El gran culpable es el mismo de antaño: es la modernidad; y la imputación más implacable es hoy en día la bomba ambiental, el calentamiento global. Nada se presta más a los relatos catastrofistas. ¿Lo ve? El fin está cerca, la especie se extinguirá, el juicio universal está por llegar, la naturaleza nos castiga por nuestra arrogancia; Dios, por pretender reemplazarlo”.
“¿Qué une la miserable figura de Maduro, evocada al comienzo de este artículo, con los grandes problemas globales a los que nos referimos ahora? Nada en sentido estricto: todo le queda grande al caudillo venezolano. Excepto una cosa: la tragedia de su pueblo y de otros que, como el suyo, se han sentido atraídos por el sueño de formar un fascio. Es la tragedia de cualquiera que aspire a crear el Reino en la tierra. Ese Reino no existe, pero la fantasía de crearlo es un fin tan elevado que termina justificando todos los medios: terror, odio, despotismo. Y si tal es la siembra, tal será la cosecha: miseria, miedo, diáspora. ¿Redescubriremos las virtudes de la razón? ¿Las razones del sentido común? ¿Lograremos no tirar al bebé junto con el agua sucia de la bañera? ¿No destruir lo bueno que hemos creado, junto con lo que estamos haciendo mal? No lo dudo. Mientras no necesitemos demasiadas tragedias para entenderlo”.
Como dice Loris Zanatta… “El fin está cerca, la especie se extinguirá, el juicio universal está por llegar, la naturaleza nos castiga por nuestra arrogancia” … y la respuesta… “Ya basta de infraestructuras, basta de consumos, no a esto y no a aquello, arrepiéntanse, conviértanse; que nuestra religión sea la religión de todos. ¿Cuál es su ideal? Un mundo holístico, armonioso, puro, perfecto; una tierra prometida unida por la fe, un fascio”, y para nuestro caso, en modo ambientalista.










































